domingo, 3 de marzo de 2013

Como un puto mar de dudas.

Sin saber cómo, sin saber por qué, aparece otra persona nueva en tu vida. No es como las demás, y lo sabes. No. Esa sonrisa, dios. Demasiado inevitable no acordarse de ella a cada segundo del día. ¿Y qué hacer cuando ves que te estás empezando a enamorar? ¿Qué hacer cuando ves que te sonríe? ¿Cuando ves que te habla? ¿Cuando ves que quizá por su parte también hay algo? No lo sé. No hay nada más que un puto mar de dudas, una inseguridad mayor que cualquiera de las noches de insomnio, unas ganas de empezar algo nuevo increíbles, y a la vez miedo. Miedo por no ser correspondida de nuevo. Miedo por saber que lo que te dice a ti, se lo puede estar diciendo a otras cien. Miedo por no saber si esto saldrá bien, o fallarás otra vez, como todas las anteriores. Pero eso no es todo. A la vez sientes felicidad. Felicidad por saber que hay alguien ahí dispuesto a sacarte una sonrisa si lo necesitas. Felicidad por saber que quizá, en un futuro no muy lejano, podréis estar compartiendo algo de los dos. Algo vuestro. Y será entonces cuando todas esas dudas desaparezcan, y con un beso, un abrazo, o una caricia, todo el esfuerzo y sufrimiento, saldrá a flote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario